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Contrariamente a lo que se pueda pensar en
principio, ciencia y patrimonio artístico no son campos
distanciados. Son muchas las ocasiones en las que técnicas
físicas de análisis aportan datos cruciales para el
conocimiento, mantenimiento y restauración de dicho
patrimonio.
Las técnicas de análisis con haces de
partículas producidos por un acelerador se vienen utilizando
para el estudio del patrimonio artístico prácticamente desde
que dichas técnicas aparecieron a finales de los años 1960. En
la última década, gracias a la creación del Centro Nacional
de Aceleradores (CNA) en Sevilla y del Centro de
Micro-Análisis de Materiales (CMAM) en Madrid, el uso de
técnicas de análisis con haces de partículas aceleradas en el
estudio de objetos arqueológicos y del patrimonio artístico ha
crecido considerablemente en España.

Fragmento de
la baldosa de porcelana de la Casita del Labrador
analizado con partículas aceleradas. A la derecha
representa una ampliación de los pigmentos
analizados. |
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Las partículas aceleradas al
interaccionar con el objeto bajo estudio dan lugar entre
otros, a rayos X y rayos gamma e incluso pueden ser
repelidas por los átomos que componen la muestra u
objeto bajo estudio. El análisis de estos productos
aporta información precisa sobre el tipo y la
concentración y distribución de los elementos presentes
en la muestra, es decir, podemos determinar por ejemplo
cuanto oro o cobre hay, y si éste se encuentra en la
superficie o en el interior del objeto.
La gran
ventaja de estas técnicas para este tipo de estudios,
además de su fiabilidad, sensibilidad (pueden determinar
concentraciones muy bajas) y rápida aplicación (los
análisis se realizan en pocos minutos), es su carácter
no destructivo. | Cuando las
partículas aceleradas llegan a la muestra el daño que se
produce en la misma es mínimo. Este hecho unido a que las
muestras no necesitan ningún tipo de preparación para los
análisis permite aplicar estas técnicas a objetos de gran
valor sin alterarlos.
La determinación de los elementos
presentes en un objeto de interés artístico o arqueológico es
de gran importancia para arqueólogos, restauradores y
conservadores, ya que permite conocer las técnicas de
fabricación empleadas y sirve para determinar métodos de
conservación y restauración seguros con el menor daño posible
para el objeto. En algunos casos muy especiales la
determinación del contenido elemental puede servirnos incluso
para saber si se trata o no de una falsificación.
Uno
de los últimos trabajos realizado por el grupo de Aurelio
Climent-Font en el CMAM en colaboración con miembros del Instituto de
Cerámica y Vidrio del CSIC y publicado en Journal of the European Ceramic Society
(Journal of the European Ceramic Society 28 (2008) 757 - 762),
ha sido el análisis de un fragmento de pavimento de la Casita
del Labrador en Aranjuez. Esta pieza de porcelana policromada
del S. XVIII, producida en la fábrica de cerámica del Buen
Retiro, posee una compleja estructura de capas que ha sido
perfectamente caracterizada de forma no destructiva con estas
técnicas. Junto a la composición en profundidad de la
porcelana se ha determinado la composición de los distintos
pigmentos que adornan a la pieza. Los resultados obtenidos
están en perfecto acuerdo con las anotaciones dejadas por
Bartolomé Sureda, director de la fábrica de cerámica del Buen
Retiro entre 1803 y 1808.
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